Texto: Laura Nievas
Fotos: gentileza Sabores Mundiales

Jacqueline llegó en 2018 a la Ciudad de Buenos Aires, dejó Niquitao, su pueblo venezolano para juntarse con su hija Atahualpa, que vive en Argentina hace 11 años. Hoy, juntas, emprenden y hacen todo lo sano, natural y nutritivo del mundo…

“Mí mamá tenía un restaurant en Niquitao, un pueblo divino de donde soy”, cuenta Ata. “Un pueblo andino en un valle en medio de las montañas más lindas del mundo, está a 1980 metros sobre el nivel del mar y tiene 2500 habitantes”, describe.

El restaurant era el segundo del pueblo, lo montó en un pequeño galpón al lado de su casa, era chiquito y cálido, empapelado con revistas de la época del ‘60 y ‘70. Funcionó por 4 años hasta que la situación venezolana empeoró, la gente comenzó a irse y Jacqueline decidió unirse con su hija en Argentina.

“Ha sido complicado para todos, todos los venezolanos. La vida es así… ahora estamos haciendo otra cosa diferente”, dice Ata, para luego agregar: “Mi mamá tiene talento, es creativa, activa y positiva y surgió la idea de vender lo delicioso que hace”.

¿Cómo empezaron?

Para empezar, rescataron viejas recetas de la cultura latinoamericana, europea y norteamericana, todas elaboradas con productos sanos, nutritivos, orgánicos e integrales, se pusieron a hornear y crearon Sabores Mundiales.

En Sabores Mundiales se pueden encontrar las galletas de panela, autóctonas de Niquitao. “Allá las hacía en un horno de barro que había en casa, para mí es el mejor sabor de mi universo. Sabe a casa, a la raíz de la vida, sabe único”, describe Ata. La panela o caña de azúcar es un alimento riquísimo en nutrientes y totalmente natural, al no recibir ningún tipo de refinamiento ni procesamiento tiene 50 veces más minerales que el azúcar blanco. Dicen que mojarlas en un vaso de leche es la gloria misma. 😉

También se puede encontrar quesillo, una receta típica de venezuela, parecido al flan pero con más consistencia. Las Biscottis di Prato, unas galletas italianas, tostadas -dos veces- con frutos secos; las Melomakaronas griegas, de nueces y miel; de la cultura yanki rescataron las cookies con chips de chocolate, la carrot cake (budín de zanahoria) con harina integral, frutos secos y pasas.

Quesillo, una exquisitez del lugar

También cuentan con sus propias creaciones, por ejemplo los “encanelados”, cuadrados rellenos de dulce de leche cubiertos de canela y azúcar impalpable, y bizcochitos de anís, hechos con almidón de maíz y harina de trigo. Además, hornean todo tipo de panes, con semillas, con frutos secos, hechos con harina integral, salvado de trigo, avena y de la manera tradicional, usando masa madre.

“Estamos muy contentas con el resultado, avanzamos pensando en que nuestros productos además de deliciosos deben aportar todos los nutrientes posibles… y lo estamos logrando. Estamos haciendo juntas la tarea de emprender, y me encanta, estamos felices de la vida”, finaliza.

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Atahualpa se especializó en gestión cultural y su pasión se nota en el instagram del emprendimiento, donde detalla el origen, la historia y algunos secretos de cada receta que realizan. Los invitamos a conocerlas!

Para probar todo lo que hacen y hacer pedidos pueden contactarse:
Instagram: saboresmundiales.arg
Facebook: sabores mundiales
Teléfono: 011- 15 3136-7583

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