Texto: Lesly Leiva
Foto: cortesía Joseph Persico

En ocasiones sólo entendemos lo que realmente representa un idioma cuando viajamos o nos encontramos con alguien de otro país. En ese momento nos damos cuenta que cada lengua se vive desde la cultura, desde la cotidianidad y allí también se actualiza.

Joseph Persico es un lexicógrafo estadounidense que vivió 13 años en la ciudad de Buenos Aires. Durante ese tiempo logró compenetrarse con la cultura argentina al punto de elaborar un diccionario de regionalismos Inglés – Castellano argentino: el “Persico’s Lexical Companion to Argentine Spanish”.

“Entre 2000 y 2005 estuve leyendo unas 25 horas por semana de revistas, diarios y novelas que tuvieran muchos diálogos para conocer cómo se habla el idioma. Hice una lista de palabras y le pedí a jóvenes universitarios que las definieran y me dijeran quien las usa y en qué contexto”, explica Joseph.

Como resultado, un diccionario con 2.400 términos y un proceso de elaboración de 10 años que requirió un alto grado de trabajo y dedicación. Sin embargo, para Persico este libro es sólo un pequeño aporte a nuestra cultura.

“Mi deseo con este diccionario es que dejemos de vernos tan diferentes, que nos saquemos la idea de que por tener dos idiomas diferentes somos distintos. En el fondo vivimos realidad semejantes y esto se proyecta en nuestro idioma”, sostiene Persico.

Para este californiano, la cultura estadounidense y la argentina tienen muchas analogías ya que todas nuestras palabras más entrañables tienen una traducción en inglés. “Lo que pasa es que siempre nos aferramos a lo propio, a las palabras que nos representan y del otro lado del mundo la gente hace lo mismo entonces socialmente tenemos el mal hábito de relacionamos desde nuestras diferencias y no a partir de nuestras cosas en común”, comenta.

Los regionalismos aportan a la lengua
Existe una concepción de que las palabras y dichos del lenguaje común deforman el idioma pero para Joseph Persico en realidad estos regionalismos lo complementan. “Podemos tener en nuestro idioma de dos a cuatro palabras nuevas por año y sabemos entre 10 mil y 20 mil palabras pero la gente piensa que al incorporar palabras la lengua va involucionando cuando en realidad es todo lo contrario. El idioma es un mar y las palabras nuevas son gotas”, aclara.

Según Persico, los primeros en pensar que los regionalismos van en contra del idioma fueron los académicos, sin embargo, en la actualidad muchos han cambiado ese pensamiento. De igual forma los lingüistas más progres consideran que su labor ya no es criticar, señalar y censurar palabras sino mostrar las que se usan.

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Algunos términos del diccionario

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