Texto: Manuel Migoya
Foto: Internet

Guillermo Brown, uno de los baluartes de la independencia argentina nació en Irlanda en el año 1777. Tras la muerte de sus padres por la fiebre amarilla, se embarcó en un mercante norteamericano. Luego de ser reclutado a la fuerza por la Royal Navy, apresado por los franceses, haberse fugado de su celda y adquirido su propia fragata, fue testigo de los acontecimientos revolucionarios de 1810 en el entonces Virreinato del Río de la Plata. Contagiado del fervor revolucionario, decidió quedarse y luchar por la independencia, liderando la recién formada armada patriota. Entre sus combates más notorios se encuentran la toma de la Isla Martín García (el bautismo de fuego de la Armada Argentina), el combate naval del Buceo y el combate de Juncal.

Otras destacadas personalidades argentinas con sangre irlandesa son Ernesto Che Guevara, Adolfo Bioy Casares, Eduardo WIlde, Rodolfo Walsh y María Elena Walsh.

La diáspora irlandesa en Argentina es la quinta más grande del mundo, aunque sus números se encuentren muy por debajo de los de Estados Unidos o Inglaterra. Se cree que los primeros irlandeses en asentarse en Buenos Aires fueron desertores del ejército británico en las invasiones de 1806 y 1807. Sin embargo no existen registros confiables sobre la llegada de irlandeses a Buenos Aires en el s XX debido a que muchos eran catalogados como ingleses.

Buenos Aires está repleta de bares irlandeses, una moda que explotó a finales de los noventa y que aún se mantiene. Entre los más conocidos se encuentran Druid In, Kilkenny, Down Town Matías, The Shamrock, The Clover, Jhon Jhon y Dubliners.

La sangre humana y animal es uno de los principales productos exportados por Irlanda a Argentina, según datos de Cancillería. Suena un tanto extraño, sin dudas, pero la fabricación de insumos médicos es una de las principales actividades económicas del país insular. La sangre en cuestión se usa para la producción de medicamentos y otros fines terapéuticos.

Boca Juniors nació de la mano de un irlandés. Allá por 1905, un inmigrante irlandés llamado Paddy McCarthy, boxeador de profesión, conoció a un grupo de cinco inmigrantes italianos que soñaban con fundar un club de fútbol. McCarthy se convirtió en el primer director técnico de la historia del Xeneize y luego fue presidente por 17 años, dejando una huella imborrable en la historia del club.

Lobos Athletic es otro club de fútbol fundado por inmigrantes irlandeses en 1892 y tiene el honor en ser el primer equipo argentino en jugar un partido oficial en el exterior (versus Albion Football Club y Central Uruguay Railway Cricket Club, luego llamado Club Atlético Peñarol).

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