Budines brasileños, uma delícia na Cidade

Budines brasileños, uma delícia na Cidade

Texto: Melissa Kuris
Fotos: Gentileza Divino Budin

Cuando la brasileña Rose Coutinho recién había llegado de San Pablo a Buenos Aires tenía un propósito conciso y popular entre los extranjeros en Argentina: estudiar —en su caso, diseño de interiores— y volver a su país. Pero como sucede en muchos casos, la vida tenía otros planes para ella. En el último año de su carrera, Rose percibió que ya no se sentía tan atraída a su carrera y decidió abandonarla.

“Siempre digo que soy movida a la pasión. Necesito estar apasionada de las cosas que hago, porque sino no puedo seguir”, confiesa en una charla con Conventillo Babel. Y fue en la búsqueda de su pasión que nació el emprendimiento que exhibe orgullosamente desde hace un año y medio: la primera boutique de la Ciudad especializada solamente en budines.

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Rose Coutinho, en una charla amena con Conventillo Babel

Divino Budín destaca de los locales entre los cuales se asienta. La acertada decoración, acompañada del inconfundible aroma a casero que emerge del local, es la primera invitación a este lugar en donde los sentidos son los protagonistas. Adentro aguarda una extensa variedad de budines cuyo intenso sabor y suave textura no defraudan en dejar una huella en la memoria.

– ¿Cómo nació tu pasión por la pastelería?
– En Brasil hacemos muchos postres. Desde pequeña me encantaba y no me acuerdo de dónde surgió. No fue por un programa de televisión ni un libro que me regalaron. Me parece que es algo que siempre me gustó. Me gusta mucho comer dulces, así que siempre quería hacer algo nuevo para probar. Creo que de ahí viene.

– ¿Cómo fuiste definiendo tu estilo de cocina?
– Cuando empecé a hacer postres para vender, hacía un poco de todo. Después empecé a hacer más budines porque me gustaba y me daba cuenta que acá faltaba más variedad de sabores. Quería hacer algo más casero, con más opciones que quizás no se encuentran muy fácilmente. Me especialicé en budines porque me parece que es un producto muy casero y muy del día a día del argentino junto con el mate, el té y el café. Es un producto muy combinable con la tradición de acá.

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Al entrar al local, el aroma a budín que invade es exquisito!

– ¿Cuánto de Brasil se puede ver en tus recetas?
– Todo. Mis recetas son brasileñas, son de mi casa, de mi familia. Creo que tienen Brasil en todo: en las técnicas, porque allá se hace de otra forma, en las combinaciones, los sabores. Hasta las presentaciones creo que tienen un poco de Brasil porque allá son productos más pensados para regalar. Tal vez la excepción son las formas, porque si bien en Brasil lo hacemos con formato redondo, los diseños que uso son nórdicos.

– ¿Cómo fue la recepción del público?
– Me costó un poco acostumbrarlos a otros sabores. Se entiende igual porque no existía una boutique de budines, entonces el shock ya arranca de ahí. Les encantaba, pero no entendían cómo era solo de budines. Y cuando empezaban a leer las variedades, se admiraban por la cantidad de sabores, pero llevaban el de vainilla. Por eso empecé a vender porciones de los gustos que ellos estaban menos acostumbrados. La gente no se animaba de entrada a llevar un budín grande, pero se animaba a probar. Después de un año y medio, los clásicos son los que menos salen. Hoy la gente ya viene con la mente abierta. Si vienen por uno que no hay, se llevan otro. No son cerrados.

– ¿Cuáles son los planes a futuro para el emprendimiento?
– Hacer franquicias. Pero antes tenemos que hacer una confitería porque la franquicia tendría que tener modelo cafetería. La idea es al próximo local hacerlo con ese concepto. Y también queremos hacer budines para celíacos, es algo que nos piden muchísimo y no lo hacemos porque todavía no podemos.

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Difícil decidir con cuál quedarse…

>> SOBRE OTRAS PASIONES

– ¿Qué te gusta de la Ciudad?
– Estoy enamorada de la ciudad. Me encanta el área verde que tiene, la arquitectura… Es muy cosmopolita. Y me encanta que reciba a todas las nacionalidades de brazos abiertos.

– ¿Cuáles son tus preferidos a nivel pastelería argentina?
– En general, lo que me gusta comer de acá son las medialunas, son muy ricas, y por supuesto el dulce de leche argentino. Me encanta también el cuadradito de coco, el pionono y el volcán de dulce de leche. A mí me gustan más los postres empalagosos, entonces acá todo lo que tiene dulce de leche es una tentación.

– ¿Extrañás algo de Brasil?
– La música. Somos muy musicales, tenemos la música en el alma. Allá cualquier lugar al que vayas tiene música, una banda tocando. Me gusta eso. Y si es una comida, la torta de brigadeiro y la de prestigio (chocolate con coco). Cuando voy a Brasil, voy a comer postres.

 

>> ¿DÓNDE QUEDA DIVINO BUDIN?
Austria, 2030, entre Juncal y French!

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