Barrio Coreano: una recorrida de fin de semana

Barrio Coreano: una recorrida de fin de semana

Texto: Gabriel Costa

Siete son las cuadras en las que extiende el Hanin Town, como se lo conoce al Barrio Coreano en la Ciudad. Inconfundible, el trazo lo marca el boulevard sobre Carabobo, que va entre Av. Eva Perón y Av. Castañares, en el bajo Flores. Hasta allí llego con la línea E del subte, estación Medalla Milagrosa, justo debajo de la Autopista 25 de Mayo.

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Un vecino del barrio descansa en la puerta de Manna, una rotisería típica coreana.

Veo una remisería con un cartel escrito en ambos idiomas, algo que se repite en los supermercados, talleres de ropa, restaurantes, iglesias, farmacias y otros comercios que voy encontrando a medida que avanzo. El barrio, primera impresión, parece tranquilo.

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Las remiserías del barrio, bilingües

“Sueño argentino”

La de los coreanos es una inmigración de solo 50 años. En los 60, Corea del Sur tenía un pasar pobre, especialmente fruto de la Guerra. Por entonces, Argentina aparecía como una oportunidad lejana de un futuro mejor. Los primeros llegados se instalaron en zonas rurales y en otras de la ciudad, como Retiro, Villa Soldati, Bajo Flores.

Una serie de valores guiados por la unidad familiar, el sacrificio y la perseverancia colectiva llevaron a superar prejuicios y dificultades idiomáticas. La colectividad creció. Para Kyore Beun, casi tres décadas más tarde, son un caso de “Sueño argentino”, una versión criolla del “American Dream” de los estadounidenses.

Víctor, un vecino del barrio comprometido con la colectividad, comparte números actuales:

  • 50 mil coreanos hay en Brasil, 30 mil en Argentina y 5 mil en Paraguay, aunque en este último funciona la mejor escuela, por lo que muchos coreanos estudian y luego viajan
  • 90% de los coreanos en Argentina se ocupan del rubro textil, concentrados en la Av. Avellaneda
  • 150 mil dólares ofreció el gobierno coreano en 2014 para ayudar a la diáspora. En Argentina se usó para mejorar el barrio
  • 50 años de la primera migración coreana a América de Sur se cumplieron en 2015

Para tener en cuenta

“¿No conoce el k-pop? Cultura coreana, debe mirarlo”, me dice Valeria, con 29 años en Argentina, mientras me muestra el fenómeno musical en su celular. En Manna, el local de repostería coreana que atiende, en Carabobo al 1500, ofrece bolitas de arroz, galletitas de batata (cuidado, son adictivas), poroto aduki (pan de poroto), soboru (pan con maní), tensha (una fruta estilo maracuyá) y jugo de arroz, entre otros. “Kamsa javida (gracias) por visitarnos”, saluda.

En diagonal al local aparece Una Canción Coreana, el restaurante que en 2015 llegó al cine por un documental de su dueña, Anra Chung. Recomendamos ir y pedir bulgogui.

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Los exquisitos aromas invaden Una canción coreana

A metros del barrio coreano está la villa 1-11-14, motivo por el cual algunos vecinos no recomiendan transitar la zona de noche.

“Los talleres ya no están más aquí, se fueron a Once o Avellaneda. Tampoco los jóvenes vienen a vivir acá, solo visitan el barrio por los restaurantes o los almacenes”, me cuenta Pedro Cho, presidente de la Asociación de Barrio Coreano en la Argentina, en una charla improvisada que se da en la puerta de su local.

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“Yo ya no vuelvo”, dice Pedro Cho, presidente de la Asociación de Barrio Coreano en la Argentina

Hace 31 años que Pedro está en el país, cuenta que sabe 3 idiomas, que llegó escapando de la guerra entre las Coreas y que acá trabaja en la institución para mejorar el barrio. “Allá ahora es mejor la vida, pero es lejos, soy viejo y mi vida es acá”, reflexiona. En todo ese tiempo solo pudo volver 3 veces a su país de origen, donde aprovechó para saludar a su hermano mayor y a su hija, Il-Ah Cho (Sofía), profesora adjunta en la Sookmyung Women´s University, de Seul.

Comercios textiles

Hay otra zona de gran concentración de coreanos en la Ciudad. Es la que comprende la Av. Avellaneda y sus alrededores, entre Av. Nazca y San Nicolás, Flores. Es una zona comercial con locales de ropa, abierto entre semana.

“En la zona se concentran aproximadamente 1500 locales coreanos”, detalla del otro lado del teléfono Monica Chinkyong Lee, de la Cámara de Empresarios Coreanos en la Argentina (CAEMCA). Dice que el rubro más fuerte sigue siendo el textil y si bien la oferta gastronómica siempre estuvo, actualmente se están abriendo otros. ¿A qué se debe? “Los que comenzaron con los restaurantes eran de la generación de nuestros padres, que no manejaban bien el idioma, pero ahora los que manejan son ya jóvenes con las costumbres y culturas incorporadas de ambas sociedades”, explica.

CB- ¿Los empleos en comercios coreanos son una forma de ayudar a los recién llegados?
ML- La mayoría de los empleados en los locales son argentinos. A los recién llegados suelen ayudarlos para que puedan hacer su propio emprendimiento.

CB- ¿Reciben apoyo del gobierno de Corea para fomentar estos comercios?
ML- No.

CB- ¿Existe una continuidad de los jóvenes de la colectividad en los comercios?
ML- La mayoría terminan trabajando en las empresas familiares.

 

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