Construcciones imaginarias: el efecto ShowMatch en El Cuba y Rosmery

Construcciones imaginarias: el efecto ShowMatch en El Cuba y Rosmery

Sin validación científica pero con sustento social, la teoría de la varita mágica sigue vigente. Entre los últimos “tocados” se encuentran Sixto Javier “El Cuba” Valdés y Rosmery González, ambos cubanos actualmente establecidos en la Argentina. ¡Un momento! ¿Quiénes? Un peluquero y una bailarina que por casualidad se convirtieron en participantes de Bailando por un Sueño, en ShowMatch, otro producto de Marcelo Hugo Tinelli.
Su corta estadía en el certamen, de apenas unos programas, no impidió el efecto exposición en la TV: aumentó la frecuencia de saludos y buenos augurios de desconocidos por la calle, sus nombres y fotos proliferaron por cantidades de portales web, y por efecto rebote le trajeron nuevos clientes a los restaurantes de la comunidad. Cosas de la varita…
Al margen del siempre presente debate sobre la calidad del producto difundido, la presencia de los caribeños en el programa trajo consigo otros disparadores: ¿influye la condición de inmigrante en la historia que se muestra? ¿La TV refuerza los estereotipos?

Primera persona

“No soy bailarín, soy cubano y así me identifican. Fue un golpe de suerte haber participado, una linda experiencia”, comenta del otro lado del teléfono El Cuba. Su participación en el certamen fue de la mano de su historia de vida, distinto de su compatriota, cuyo currículum se concentró en otros atributos.
No obstante, ambas figuras fueron presentadas de la mano de dos representaciones mentales legitimadas socialmente: la del inmigrante cubano humilde y trabajador, y la de bailarina cubana de color, buen ritmo y curvas. “Los signos representan ideas que llevamos con nuestro surtido de imágenes: no vemos tanto a este hombre ni aquel paisaje, sino lo que hay en nuestras mentes sobre ese tema”, define Walter Lippman en su libro La Opinión Pública.
Ese constructor de imagen (y no sólo de personajes mediáticos), como describe Pablo Sirven a Tinelli, trabaja una y otra vez sobre esos conceptos y le da resultado: “Siento mucho cariño de la gente, les gusto como bailo, se me acercan muy contentos”, cuenta Rosmery en diálogo con El Conventillo.
En este sentido, María Bargo, licenciada en antropología social y cultura por IDAES/UNSAM, explica: “Diferentes cuestiones influyen en la creación del otro, no solo la profesión sino el género, la clase”. También entran en juego los estereotipos, que “operan y tienen que ver con representaciones nacionales, o incluso con cómo los propios países venden lo que es típico del lugar”.

rosemary

Famosos

En cuanto a la relación con los argentinos, los participantes coinciden en la excelente convivencia antes y después de su aparición mediática, lo que se alinearía con el modelo de Newcomb que sostiene que la gente es propensa a prestar atención a las fuentes que concuerdan con sus planteamientos y buscan información que apoya y confirma su conducta actual.
“Mi vida sigue igual, no me doy cuenta si hubo cambios. Soy una chica sencilla, de barrio, que hace lo que le gusta; fui a acompañar a un amigo y tuve suerte”, relata Rosmery. Por su parte, El Cuba marca algunas diferencias: “Se hizo más familiar, vinieron algunos cubanos al programa. Nos empezamos a sentir un poco uno, en familia, a tener lo que uno añora cuando se va de su país: los mismos sabores, lenguajes, a comer arroz con frijoles los domingos. Es distinto estar más unidos”.
“Ayer mientras la peinaba -agrega- charlábamos con Rosmery  de juntarnos a comer. Está bueno sentir la cubanidad a flor de piel, aunque siempre fui igual en eso: tengo gorras y banderas en el camarín que me identifican.”
Consultada sobre el tema, Bargo entiende que los lugares de exposición no solo refuerzan sino producen imágenes de otros que son, a su vez, reproducidas y asumidas como verdades. “Suelen ser ideas que tienen que ver con la esencialización y, a veces, la caricaturización del otro”, detalla y luego agrega: “El tema es que estas imágenes no solo son tomadas como absolutas por el sentido común sino que son hasta asumidas por los propios factores, quienes reproducen o se apropian de estas ideas que se tienen”.

Consecuencias

La varita suele traer algunos efectos colaterales. “En el capitalismo, la exposición ayuda, para bien o para mal. La presencia de ellos en el programa hizo que venga más gente, ayudó de alguna manera”, cuenta Yanh, uno de los socios de Oye Chico, a tan solo cuadras del Obelisco.

Yahn, en Oye Chico.

Yahn, en Oye Chico.

“Este lugar te quita el gorrión (sic), eso de extrañar Cuba, y ayuda a reforzar la identidad, lo mismo que sucedió con la aparición de El Cuba y Rosmery, te hace ser más cubano”, cuenta sentado en una silla del restó rodeado de imágenes de artistas caribeños, y luego agrega: “Cualquiera de los dos casos son asumibles si no se está informado: en Cuba no se camina, se baila y ellos representan de alguna manera algo de lo nuestro”. No obstante, señala una particularidad: “Acá hay muchas cubanas que son neuro-rehabilitadoras, kinesiólogas; estaría bueno que también se muestre eso, tenemos buen prestigio en lo médico”.
En este sentido, Bargo concibe que algunos fenómenos como la globalización y las apariciones de las redes sociales y nuevas tecnologías ayudan a la dispersión de ciertos estereotipos. “Existen autores que llaman la atención sobre el poder performativo de la enunciación. Sostienen que el pronunciar determinadas cosas produce o tiene un efecto de verdad”, explica.
En Tinelli y el concepto mediático sobre la felicidad, Rosana Altamira se enfoca en el tipo de espectadores que sigue este fenómeno y se apoya en la noción de industria cultural, de Adorno, que refiere a la transformación de lo artístico al servicio de la comunidad. “El mensaje oculto se encuentra en la visión que el libreto les da a las personas, seduciendo al público para que también las vea del mismo modo, sin advertirlo”, dice la autora.
Se reconoce entonces un apoyo del programa en ciertas imágenes mentales para la presentación de los bailarines, aunque resulta exagerado generalizar su efecto en la audiencia por el raiting alcanzado. “Tiene que ver con quién es ese otro y quién es uno. No solo la otredad es una construcción sino que el nosotros también y además son construcciones que se dan en la relación, en el vínculo”, concluye la antropóloga.

Texto: Gabriel Costa
Fotos: @cuervotinelli