Cultura tendida en soga

Texto: Melissa Kuris

La miseria es a veces lo que más riqueza deja en la cultura de un país. Ese es sin duda el caso de uno de los géneros literarios que después de tanto tiempo se afianzó en la cultura brasilera. La literatura de cordel empezó con pasos humildes en el nordeste del país, pero ahora es respetada a lo largo de la nación como una reliquia cultural.

La literatura de cordel es una modalidad impresa de poesía que tiene su nombre por la forma en que se vendían esos textos: una vez impresos, eran colgados en sogas (cordeles) para su exposición. El ahora reconocido género literario tuvo sus inicios en Portugal y España, pero en ninguno de esos lugares se divulgó tanto como en el nordeste brasilero.

Por la facilidad y baratez de su producción, fue adoptado rápidamente por varios escritores desconocidos que querían transmitir sus penurias y alegrías con aquellos que quisieran escucharlos, aunque los hechos cotidianos no era la única temática que se trataban en esos pequeños impresos: también podían apreciarse episodios históricos, leyendas, temas religiosos e incluso chimentos contados como una historia y de manera entretenida.

En Brasil es más común encontrarlos en versos, pero también existen aquellos escritos en prosa, ambas formas compartiendo el formato de páginas de 11×8 en libritos de entre 8 y 32 páginas. Adornados con xilografías en sus portadas, solían venderse por sus propios autores en ferias culturales, siempre colgados de cordeles para no dejar lugar a duda sobre de qué se trataba.

Con un lenguaje jocoso y el uso indiferente de sarcasmos e ironías, estos libros de cordel ya se encuentran en más lugares que el nordeste que lo acunó. Comercializándose también en librerías y casas de cultura, aún suele tener a los autores en sus presentaciones, con la guitarra en mano, recitando los versos que en sus libros trazaron.