Cumbia Colombiana: alegría, historia y poesía

Cumbia Colombiana: alegría, historia y poesía

Texto: Lesly Leiva
Fotos: Cortesía Son del Arroyo

El grupo Son del arroyo, conformado por seis colombianos de diferentes regiones y dos argentinos, ha mantenido vivo el folclor del caribe colombiano desde la distancia gracias a la difusión que viene haciendo en festivales y centros culturales del país.

Conventillo Babel tuvo la oportunidad de entrevistarlos y conocer un poco de su historia y de uno de los géneros que se esta abriendo su propio espacio en la ciudad.

-¿Cómo nació Son del Arroyo?
-El grupo surgió hace 4 años del encuentro de varias personas que estábamos investigando el folclor del caribe desde diferentes perspectivas. Algunos integrantes veníamos de otras agrupaciones como Guaya mestiza y Tres golpes, otros llevaban explorando el folclor desde hacía mucho tiempo y otros se nutrieron de toda la vida.

-¿Cuál es el interés que tienen por desarrollar este género?
– Lo que nos une es el interés de hacer esta música con mucho respeto y amor, con el animo de que se mantenga viva. La cumbia no es una música de museo, está latente en Colombia y por lo tanto nosotros somos una diáspora en el aspecto cultural, junto a otros grupos de música colombiana que están en Buenos Aires. El interés es representar y resistir desde lo cultural. Tomarnos en serio a la cumbia, que es parranda, es alegría pero también guarda poesía, guarda historia y nos conecta con la tierra.

-¿De dónde viene el nombre?
– Cuando estábamos decidiendo el nombre del grupo, nos dimos cuenta que el elemento agua siempre estaba muy presente en nuestras conversaciones. Esta cuestión de dejar fluir, de los arroyos que se entrecruzan con otros y llegan al río. Al son de eso nace el nombre, al compás de dejarse llevar por la música.

-¿Cómo es el proceso de composición de la música tradicional del caribe colombiano?
– Hay temas que le hablan a la comida, al amor y al desamor, hay otros que son esperanzadores. En el caso de Son del Arroyo cada uno propone y a partir de eso se construye colectivamente. No hay una imposición. Pero siempre hay el interés de decir algo. Por ejemplo, tenemos una canción que se llama Chipa y surgió por el señor que vendía chipa en el tren. Entonces de esto se trata, de continuar haciendo lo que le corresponde a la música folclórica que es seguir contando realidades.

bailando

-¿Cómo sienten que se recibe la cumbia colombiana acá en Argentina?
– Para los argentinos, encontrarse con la cumbia es muy raro, muchos nos preguntan si lo que hacemos es cumbia. Y sí, claro, en realidad esto es como la abuela de la cumbia. De todas formas, el impacto es muy positivo porque es una música que pone a vibrar a cualquier persona y es inevitable, te contagia. Además, no resulta del todo ajena ya que es música mestiza: tiene un componentes indígena, afro y español.

 

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>> Escuchá Agua Inmensa, el primer trabajo discográfico de Son del Arroyo