De guerras y atentados en el mundo: la mirada de un referente sirio-libanés en la Ciudad

De guerras y atentados en el mundo: la mirada de un referente sirio-libanés en la Ciudad

Texto: Manuel Migoya
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Eduardo Massad es argentino, hijo de argentinos y nieto de sirios y libaneses. Fue presidente del Club Sirio Libanés de Buenos Aires entre 2009 y 2013 (cumpliendo el máximo de dos mandatos), lo que significa que durante su gestión surgió y se propagó la famosa Primavera Árabe y también la guerra civil en Siria.

En una entrevista con Conventillo Babel, reflexiona sobre el conflicto que desangra la patria de sus abuelos y los recientes atentados terroristas, con la mirada propia de quien entiende que en la guerra solo ganan unos pocos y que la principal derrotada es la humanidad.

¿Cómo repercutieron los recientes atentados vividos en Francia, y su posterior tratamiento mediático, en la comunidad sirio-libanesa local?
Desde nuestra comunidad se vive como una tragedia, como lo hacen todos los seres humanos que tienen un poco de conciencia. Estamos convencidos de que el mundo no aprende. Siempre hubo guerras incompresibles y matanzas de personas. La diferencia que tal vez tengamos, no con todas pero sí con alguna parte de las colectividades extranjeras, es que tanto en Siria como en el Líbano y los países árabes, estas tragedias son cotidianas. Allí no es un hecho aislado que maten 150 personas.

¿Por qué surge el terrorismo como respuesta desde estos grupos de fanáticos?
Es una consecuencia en los cambios de las formas de guerra. Actualmente el poder armamentístico es tan grande, las diferencias entre bandos es tan abismal, que hace que las luchas sean desiguales. Se llega a esta locura donde se hacen atentados en los que pierden la vida los inocentes. También es cierto que los países poderosos atacan Medio Oriente y tiran bombas, no en forma indiscriminada sino dirigidas, que matan cientos de civiles. El dolor de nuestra colectividad es que cuando mueren estos civiles, los presidentes de los países llamados desarrollados dicen que son daños colaterales. Y en realidad son seres humanos inocentes que pierden la vida. Si se suman estos daños colaterales de Irak, de Siria, del Líbano y de otros países, son cientos de miles las víctimas. Pero que se entienda bien, cientos de miles o 150 son lo mismo, es abominable matar personas que no tienen la posibilidad de defenderse.

Atentado en Beirut, noviembre de 2015. PH: elhorizonte.mx

Atentado en Beirut, noviembre de 2015. PH: elhorizonte.mx

¿Conoció Siria antes de la guerra?
Sí, estuve en Siria hace algunos años cuando era todavía presidente del Club Sirio Libanés. Era un país maravilloso para vivir, pero sin libertades políticas. Un país donde la gente cantaba y bailaba en los restaurantes que estaban siempre llenos. No vi una sola persona pidiendo ni en los mercados más pobres, todo el mundo tenía trabajo, no había gente durmiendo en la calle. La seguridad era absoluta, las libertades religiosas estaban garantizadas. Las casas de los cristianos ostentaban la cruz en la puerta con orgullo en un pueblo de mayoría musulmana y no pasaba nada; ahora son lo más indefensos, los primeros a quienes mataron.

¿Qué produjo el propagamiento de la Primavera Árabe en la comunidad siria?
Al principio se vivió con el convencimiento de que a Siria eso no le iba a llegar porque sabíamos cómo vivía la gente allá, que no faltaba comida y que en las universidades no nacía esta idea. Las revoluciones tiene que nacer en las universidades, si lo hacen en otro lado generalmente son producidas desde afuera. En este caso fue una revolución por una moda puesta en una región. No es muy creíble el contagio de la Primavera Árabe de un país a otro de manera espontánea porque la forma de vida de Egipto no tenía nada que ver con la de Siria, con la del Líbano ni la de Libia. Llamativamente todos estos países son ricos en petróleo o tienen importante oleoductos.

¿Cómo vivió la colectividad el estallido de la guerra?
Aquí la comunidad sufre mucho porque hay miembros que tienen parientes en Siria que no se quieren venir. Es muy triste tener que hacer un éxodo como el que están haciendo los sirios. Están dejando casas donde vivían de manera acomodada, con valores de la propiedad más altos por metro cuadrado que el de Buenos Aires. Tenían un estilo de vida extraordinario y hoy se están peleando por un pedazo de pan que les tiran como si fueran animales en los campos de refugiados de Europa.

¿Se puede detener al terrorismo?
El terrorismo necesita financiación, sino no tiene manera de comprar armas. De algún lado sale el dinero, las grandes potencias deberían saberlo. Si sale del petróleo que están vendiendo porque se apropiaron de recursos de estados, deberían saber quién se los compra. Si no hay armas no hay guerra, entonces si dejan de venderles armas sofisticadas a los terroristas la guerra se termina. Si dejan de proveerle fondos para que puedan comprar estas armas que no deberían venderles la guerra se termina. Y dejan de morir, entonces, los inocentes de cualquier signo político, religión, raza o nacionalidad.

Pray for Paris. La imagen que circuló por las rrss luego de los atentados en París, noviembre de 2015.

Pray for Paris. La imagen que circuló por las rrss luego de los atentados en París, noviembre de 2015.

¿Qué sucedería con la región si cae al-Assad?
Depende quién lo derrote. El equilibrio que al-Assad le podía dar a la región está terminado. Tal vez él debería haberse ido, aunque no era fácil hacerlo porque en el momento que surge la guerra en Siria había estallado la Primavera Árabe y habían matado a Saddam Hussein, a Muamar Gadafi, el presidente de Egipto estaba preso y en Túnez y Argelia las cosas no habían sido mejores. Entonces renunciar e irse podía parecerle una condena para él y su familia, no lo sé. Con lo cual esa puerta estaba cerrada.

¿Tiene la colectividad local la posibilidad de hacer algo para ayudar al pueblo sirio?
Nuestro Club hizo una colecta donde se recaudó más de un millón de pesos que fueron enviados a través de la Iglesia Ortodoxa, y tenemos la convicción de que los fondos llegan a través de ella a todos los que lo necesitan, sin importar su religión. Actualmente se está haciendo otra colecta para mandar dinero al Líbano donde hay más de tres millones de refugiados como ayuda humanitaria para esos países que no tienen manera de darle de comer.

¿Cómo afectó la guerra a la actividad diaria de la colectividad?
Los ánimos han cambiado. Mientras era presidente dejamos de bailar y divertirnos como antes. Me parecía que no podíamos estar disfrutando cuando el país de donde vienen nuestras raíces vivía una guerra como esta. Hoy creo que ya pasó el momento de no poner música, hay que volver a bailar con la esperanza de que las personas que tienen el mando en el mundo recapaciten y sepan que cualquier forma de muerte, sobre todo de civiles indefensos, es abominable.