El pez por la boca muere

En un rincón de Roma, en la Iglesia de Santa María in Cosmedin, se exhibe a todo el que la quiera ver, la Bocca della Verità. La boca de la verdad, como es su nombre en español, es una máscara circular cuyo origen dudoso no hace más que ayudar a la creación de diferentes leyendas.

Algunas dicen que solía ser una tapa de alcantarilla, otras que formaba parte de una antigua fuente romana, pero en lo que coinciden todas es que la imagen del rostro masculino con barba dedicada al Dios del Mar puede reconocer a quienes no dicen la verdad. Se dice que quien ponga la mano en la boca ligeramente abierta de la máscara y diga una mentira será mordido por la misma, pero a no preocuparse, que el ingenio siempre tiene una alternativa.

Cuenta la leyenda que un marido, cansado de ser engañado por su esposa, decide llevarla ante la Bocca della Verità para comprobar ante todo el pueblo sus sospechas de adulterio. La mujer, que sabía lo que la estatua le haría y con miedo de perder su mano, armó una estratagema poco antes de su juicio.

Ese día, en la plaza donde se encontraba la máscara antes de su traslado y con todo el pueblo a su alrededor, a la mujer se le aproxima su amante quien, frente a todos, la besa. Indignada, ella grita y lo insulta por besarla sin su consentimiento y acto seguido pone la mano dentro de la estatua. Aparentemente enfadada, la esposa jura ante todos los presentes no haber besado a nadie que no fuera su marido o ese hombre descarado que acababa de besarla.

Así que ya saben, si alguna vez lo llevan a la Bocca della Verità, no todo está perdido. Solo basta una ingeniosa estrategia para conseguirse salvar.

Texto: Melissa Kuris