El rincón de la Ciudad donde conviven Armenia y el tango

El rincón de la Ciudad donde conviven Armenia y el tango

Texto: Manuel Migoya
Fotos: Gentileza La Viruta y Restaurant Armenia

Es sabido que en Buenos Aires conviven numerosas culturas del mundo. Entre sus 203 km² y sus casi tres millones de habitantes, residen más de cuarenta colectividades; cada una con sus centros, sus costumbres y su oferta cultural y gastronómica. Resulta habitual, por eso, encontrarlas conviviendo codo a codo en lo que a veces puede parecer un enorme cambalache. Y no es extraño el día en que uno empiece con México, siga con China y termine con Irlanda.

Tango y afro, tango e italiano, tango y Francia; son todas asociaciones casi naturales. Pero, ¿tango y Armenia? Quizás una de las juntas menos esperadas se da en el Club Deportivo Armenio, en donde combinan dos culturas en apariencia disímiles. Pero aunque el pequeño país del Cáucaso no sea reconocido por su participación en la escena del tango mundial -que la tiene y mucha-, o por su relación con la música rioplatense, sus ciudadanos en Buenos Aires ofrecen la oportunidad de disfrutar de un buen baklava antes de una milonga.

En un mismo edificio se encuentran la milonga más popular de Capital y la primera y más prestigiosa cocina armenia del país.

Restaurant Armenia

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En el primer piso se comen algunos de los mejores platos armenios de Buenos Aires. Fundado en 1984, Restaurant Armenia fue el primero en su tipo en toda la Argentina. Como sucede a menudo entre las colectividades migrantes, el local conserva modos y recetas que ya no son como los de la Armenia actual. Pero además, debido al Genocidio, muchos de los inmigrantes armenios tomaron costumbres de países cercanos en donde se exiliaron antes de partir para América. Estas influencias y la distancia con los cambios en el país natal, dan sus frutos en una cocina que es a la vez herencia e innovación.

“Los armenios que vienen a comer buscan los sabores tradicionales que cocinaban sus abuelas o sus madres. Acá mantenemos las recetas típicas como se hacían antes”, explica Eduardo Costanian, uno de sus dueños. Luego, advierte: “También puede venir un judío, un griego o un árabe, y van a encontrar ingredientes conocidos. Eso también lo aggiornamos a lo que comen los porteños, bajándole el condimento y reemplazando el anís con vino para el maridaje”. La comida, incluso los postres, está toda preparada de forma artesanal y la carne se cocina al carbón.

La Viruta

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En el subsuelo se baila… hasta bien entrada la madrugada. La Viruta funciona de miércoles a viernes y los domingos. Es, antes que nada, una escuela de tango, que nació en 1994 con la idea de aggiornar un poco el viejo tango y las nuevas costumbres. Cecilia Troncoso, organizadora y co-fundadora, recuerda: “Cuando arranqué a bailar tango, me echaban de la milonga porque no podías ir de jean y zapatillas. Los pibes tenían que estar engominados. Luego hicimos nuestra propia milonga donde la gente podía venir vestida como quisiera y bailar a su gusto. Venían muchos jóvenes, muchas chicas y por eso también muchos señores milongueros”.

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No es un lugar reservado para los entendidos en las barridas, los giros y los ochos adelante. Al contrario, la idea es aprender. Por eso, además de orquesta en vivo, se dictan clases a las que también numerosos extranjeros atraídos por la ciudad que es meca del tango mundial. “El tango tiene algo social que no va a terminar nunca. Esto de que un chico llega a la milonga, cabecea a una chica, y de repente están bailando pecho con pecho, cara con cara, con alguien que no habían visto en su vida. Eso a cualquier ser humano le gusta”, responde Cecilia a la pregunta de por qué es tan popular en el mundo el género rioplatense.

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¿Dónde quedan ?

El restaurante y la milonga conviven en el edificio de Armenia 1366, Palermo

Dos recomendaciones

– Si vas con tiempo, anotate para que te lean la borra del café
– Animate a la milonga, no hace falta ser un gran bailarín