Esfuerzo peruano para que baile su cultura

Esfuerzo peruano para que baile su cultura

Texto: Melissa Kuris

Hijo de un bailarín de ballet y una madre que desde pequeña se interesó en los bailes autóctonos, José Valdez Vilca lleva la danza peruana en la sangre desde que nació. Si bien aprendió lo básico del baile acompañando a su padre en algunos ensayos, decidió recorrer otros caminos y encontrar su lugar en el mundo en el periodismo, del que se enamoró gracias a una tarea escolar, a principios de su adolescencia, y que perfeccionó a través de un tío, profesional de la carrera.

Luego de vivir unos meses en México con sus primos, José finalmente se asentó en Buenos Aires, donde su madre estaba radicada hacía dos años. El viernes 8 de abril, desde su asiento en una clase de su último año en la carrera de periodismo que cursa en la USAL, repasa junto a Conventillo Babel su recorrido por los medios: aparecen una radio de Avellaneda, la Metro y Canal 13.

Sin embargo, la tradición siempre encuentra una manera de insertarse nuevamente en el camino de aquellos que no la quieren olvidar. En su caso, lo hizo de la mano de sus tres sobrinas: Alexandra, Sophia y Katherine. Con su madre siempre interesada en la cultura peruana, empezaron a enseñarles el baile y la esencia de ese país. Se formó, casi sin pensarlo, en un emprendimiento familiar.

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José, junto a una bailarina peruana

CB – ¿Cómo surgió la idea del grupo de baile?
JV- Es que somos de la ciudad de Trujillo, fue ahí donde nació nuestro baile nacional: la Marinera Norteña. Formamos un grupo de bailes típicos de Perú junto a mis sobrinas, que lo practican profesionalmente (una de ellas representó a la Argentina como reina del Selectivo Nacional de Marinera, Buenos Aires 2015). Estamos en camino para convertirnos en una Asociación Civil, lo que nos permitirá tener nuestra propia academia. Somos del interior del país y como buenos provincianos nos da gusto que mucha gente, en especial los extranjeros, se expresen bien de nuestras costumbres.

– ¿Qué sentiste al ver a tus sobrinas difundiendo su cultura?
– Fue una linda sensación, algo natural en ellas. No es una cosa que se genere de un día a otro, la actitud que tomaron fue lo que nos hizo sentir orgullosos. A veces resulta difícil poder ir a los ensayos y estudiar. Se complica, pero ellas logran sobrellevarlo.

– ¿Cómo llegó la posibilidad de armar una Asociación Civil?
– Es fundamental para lo que hacemos ya que representa algo legal dentro del Consulado Nacional y nos permite promocionar la cultura peruana en el exterior. La idea se le ocurrió a mi madre, la academia se llamará “Mi Porteñita de Corazón Trujillano”, porque es el nombre de una canción que Don Manuel Goicochea Ríos (compositor de marineras y amigo de la familia Valdez Vilca) le dedicó a mi sobrina Alexandra. Es una forma de mantener nuestras tradiciones y especialmente de poder enseñarlas.

– ¿Difundir la cultura peruana es una obligación que tenés con tu país?
– No es una obligación, pero sí una forma de mantener lo nuestro. He convivido con varias comunidades y pude ver que también era una buena forma de hacer partícipes a los demás. Nosotros aprendemos toda esa cultura general desde la primaria, lo llevamos con orgullo.