Esperanza en formato origami

Esperanza en formato origami

Texto: Melissa Kuris
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Los actos más hermosos y significativos tienen su origen en un deseo colectivo de honrar, conmemorar y recordar. En Japón, el más impactante de estos es un monumento situado en el Parque Conmemorativo de la Paz, en la ciudad de Hiroshima, creado para homenajear a las víctimas del ataque nuclear que sufrió la ciudad el 6 de agosto de 1945.

El Monumento a la Paz de los Niños es una entre tantas construcciones que pueblan el parque en honor a todas las víctimas, pero es quizás uno de los más emotivos y el que más visitantes suele tener por la historia de la niña por la cual el monumento fue creado.

Sadako Sasaki tenía doce años cuando fue diagnosticada con leucemia causada por los efectos radioactivos de la bomba que atingió su ciudad diez años antes. En su tiempo en el hospital, una de sus amigas le recordó la leyenda de las mil grullas que reza que si se hace mil grullas de origami y a cada una de estas se le pide un deseo, los dioses lo concederán.

En un esfuerzo por recuperarse, la joven inició la tarea pidiendo por su curación y la de todas las víctimas del mundo, pero tristemente logró completar apenas 644 antes de fallecer. Sus amigos, en un esfuerzo simbólico por conseguir la paz en el mundo, completaron las mil grullas en honor a Sadako.

Tras su muerte, sus compañeros se organizaron para conseguir que se erigiera un monumento en su honor. Con el apoyo de más de 3.000 escuelas procedentes no solo de Japón sino también de otros nueve países distintos, recaudaron el dinero necesario para completar el proyecto.

Diseñado por los artistas japoneses Kazuo Kikuchi y Kiyoshi Ikebe, la obra presenta a Sadako de pie sobre una estructura sosteniendo en sus manos una grulla de origami. En sus costados, están suspendidos un niño y una niña en una simbolización de esperanza y un futuro brillante.

Debajo de ella, la estructura, que también recibe el nombre de “Torre de las mil grullas”. alberga a centenares de grullas de origami provenientes de diferentes partes del mundo. Inaugurado el 5 de mayo de 1958, el mismo día que se celebra el día del niño en Japón, el monumento es un homenaje a todos los niños que fueron víctimas del ataque de Hiroshima y un emotivo pedido por la paz internacional.