Experimento de ¿Pavlova?

Texto: Melissa Kuris

Aunque este postre no está relacionado con ningún experimento de Pavlov, seguramente cada vez que lo veas vas a salivar. El origen de la Pavlova es un tanto incierto, pero lo que se sabe con seguridad es que esta exquisitez de merengue y frutas fue creada en honor a la bailarina rusa Anna Pávlova.

La artista se había hospedado en un hotel de Nueva Zelanda y el chef del lugar decidió homenajearla con un manjar nunca antes creado en esa zona. Crujiente por fuera y húmeda por dentro, esta delicia es reclamada tanto por australianos como por neozelandeses que dicen ser la cuna de su cocinero y creador.

¿Querés aprender a preparar una Pavlova?

Necesitás:
• 3 claras de huevo
• 1 pizca de sal
• 1 taza de azúcar
• 1 cucharada de maicena
• 1 cucharada de jugo de limón
• 1 ¼ taza de crema de leche
• ½ taza de azúcar impalpable
• ½ kilo de frutillas o frambuesas

¿Cómo cocinar una Pavlova?

– Antes de empezar la preparación, precalentá el horno a 150°C y cubrí una bandeja para hornear con papel manteca y sobre este, dibujá un círculo de aproximadamente 23 centímetros de diámetro.
Para empezar la receta, batí las tres claras de huevo a punto nieve en un recipiente y agregá, gradualmente, ¾ de azúcar sin dejar de batir. Luego incorporá el azúcar restante, la maicena y el jugo de limón.

– Una vez realizada la mezcla, esparcila en el círculo dibujado previamente hasta que alcance un centímetro de espesor. Volcá el resto del merengue preparado en una manga y formá círculos en el borde de la base realizada para crear una especie de recipiente no muy profundo. Hornealo por una hora y dejalo reposar en el horno por media hora más. Al enfriarse, debería estar crujiente por fuera y húmedo por dentro.

– En otro recipiente, volcá la crema de leche y el azúcar impalpable y batí hasta lograr consistencia. Cubrí el merengue con la mezcla y decoralo con la fruta elegida. Ya está listo para servirse.