Dinamarca en Buenos Aires: la iglesia y su pastor

Dinamarca en Buenos Aires: la iglesia y su pastor

Texto: Manuel Migoya
Fotos: Gentileza Sergio López

Sergio López es el pastor de la Iglesia Dinamarquesa Luterana de Buenos Aires , un edificio singular ubicado en la calle Carlos Calvo 257, en el barrio de San Telmo. Licenciado en Letras y Teología, asumió el mando de la congregación en 2012 por pedido de su amigo, el anterior pastor, Andrés Albertsen. Bien criollo, Sergio tuvo que adoptar la cultura danesa y hacer de sus tradiciones las propias. En una charla con Conventillo Babel, cuenta sobre su adaptación a esta cultura, los inmigrantes y descendientes daneses e incluso sobre religión y diversidad sexual.

Primer contacto con la cultura danesa

“Me acerqué por mi amigo, el anterior pastor. Además, me gustaron mucho las fiestas típicas, como la de San Juan, con su fogata y la quema de la bruja. Solía ser la fiesta del solsticio en donde se encendía una fogata para darle fuerza al Sol, pero luego fue resignificada por el cristianismo y aquí la celebramos. Una mezcla muy fuerte de mitología nórdica y tradición cristiana”.

“Pero hubo también otra particularidad que me atrajo. Fue la primer iglesia protestante en realizar una bendición matrimonial de una pareja homosexual, una pareja de chicas. Yo soy gay, mi amigo, el anterior pastor, es gay, y esta es una de las iglesias más abiertas con respecto a la diversidad sexual, cosa que para otras es todavía algo nuevo”.

Desafíos de un pastor gay en una congregación luterana

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Sergio, con su pareja.

“Así como en la Iglesia Católica el Padre debe ser ejemplo de castidad, aquí, en la protestante, el pastor debe ser modelo de familia. Ser gay y tener una pareja es romper un paradigma de familia tradicional heteronormativa. Pero por suerte la mentalidad nórdica ya tiene estas cosas superadas, acá y en Dinamarca, entonces todo resulta más sencillo. Esto me posibilita a seguir trabajando en el tema, recibir chicos y chicas jóvenes gay que quieran venir a congregarse a la Iglesia y además presidir una comisión sobre Diversidad Sexual dentro de la Iglesia Evangélica del Río de la Plata“.

Sobre los daneses

“El danés no es una persona distante como puede ser el alemán; aunque no de su confianza imediatamente, aún sin conocerte se va a brindar y te va a atender, invitarte a su casa y darte de su tiempo. Son más bien racionales, descontracturados y mucho más liberales. La casa es un lugar de sentimiento, de hogar, de posibilidad de ser cálido pero también de socialización. Nosotros hacemos la vida afuera, nos encontramos en un café, ellos se juntan en sus casas”.

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La Iglesia Dinamarquesa en Buenos Aires se encuentra en el barrio de San Telmo.

“Existe una palabra que resume el estilo danés: hygge. Hacerte sentir bien, recibirte, atenderte, darte comodidad, ser sociable y amable. Es hygge tomar un café juntos o pasarla solo con un libro, mirando tele al lado de algo calentito. No tiene una traducción literal pero es muy típico de la cultura danesa”.

Juventud danesa y conservación de la cultura

“Los daneses vinieron a la Ciudad de Buenos Aires y formaron la Iglesia y la colectividad porque necesitaban un lugar donde hablar el idioma, comer su comida y encontrarse con amigos en un panorama extraño y ajeno. No sucede igual con sus hijos. Ellos ya van a la escuela, son argentinos y no necesitan juntarse de ese modo. Vienen a bautizar a sus hijos, se casan en la Iglesia, pero en realidad no tienen necesidad de conservar la cultura danesa pura porque son argentinos. No son una colectividad cerrada que insista en temas como casarse entre ellos. Entonces, lo que sobrevive es ir a bailar danzas folclóricas como uno puede bailar una chacarera por ser criollo sin que eso implique andar todo el día vestido de gaucho. Yo me imagino la colectividad danesa como un injerto, que tiene raíces danesas y raíces criollas y de ambas toma lo mejor”.

La Iglesia y el barrio

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Interior de la Iglesia Dinamarquesa, en Buenos Aires.

“Somos un cuerpo con dos manos. Lo religioso es importante pero lo cultural lo es también. Siempre tenemos actividad cultural. Acá hay teatro, cine, cine debate, conciertos, fiestas. Estamos en consonancia con el barrio y queremos sumarnos a su propuesta y que el mismo barrio aproveche la Iglesia. San Telmo es el epicentro de la movida under y esto también lo es: somos una Iglesia gay friendly -no gay-, San Telmo es gay friendly. Somos una Iglesia que hace de la expresión artística un estandarte, San Telmo bulle de arte. Conservamos lo esencial y tradicional, y lo mezclamos con apertura y tolerancia. San Telmo es un barrio viejo con casas antiguas donde explota la modernidad en aspectos como la moda o el arte. Somos San Telmo”.