Impresiones de Año Nuevo Chino en la Ciudad

Impresiones de Año Nuevo Chino en la Ciudad

“Pasate en un rato que esto la va a romper”, me dice Fernando Wu, mientras ultima los detalles en Aloz y Petlóleo, su stand de tactos asiáticos, que comparte junto a otros tres descendente de taiwaneses. Son las 12 del sábado 14 de febrero y en Barrancas de Belgrano se percibe un ambiente sereno, preludio de dos días de festejo que, se sabe, convocan a miles de personas.

El calendario chino marca que el 19 de febrero comienza el año 4713, Año de la Cabra de madera; también se celebra la llegada de la primavera. En tanto, el 5 de marzo finaliza la transición entre el año del caballo y el de la cabra con el festival de los faroles. En la Ciudad, los festejos por el Año Nuevo Chino se realizaron el 14 y 15 de febrero en el barrio chino, concentrados particularmente sobre la plaza de Barrancas y a lo largo de la calle Arribeños.

De la misma manera que Wu, integrantes de otras colectividades que acompañaron los festejos, como los suizos y colombianos, acomodan sus gazebos. Aunque, claro, los espacios chinos son mayoría: venden pequeñas réplicas de dragones, gatos de la fortuna, colgantes varios, calzados coloridos, paraguas tradicionales, juegos de té en cerámica, artefactos para masajes, entre otros elementos.

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Una multitud acompañó en la plaza los espectáculos que se sucedían sobre el escenario principal

 

Con el paso de los minutos, los curiosos comienzan a invadir también los locales, previo paso por el arco de entrada al barrio. Los dos supermercados más grandes sobre Arribeños se llenan y grupos de personas se amontonan en los ingresos a los comercios mientras se percibe un aroma exquisito en el aire: son los puestos de comida que ofrecen a buen precio distintas preparaciones. Arrolladitos primavera y pinchos de pollo parecen ser los más elegidos.

“Sí, sí: quince minutos en el agua y después lo saca”, explica Mateo, en un difícil español, sus novedosas plantas sin macetas que llaman la atención a los transeúntes. “Estoy hace 3 años en Buenos Aires, estudio arquitectura y vinimos con mi hermana, que llegó ayer, a pasear, es muy divertida esta celebración”, me cuenta Nuno, oriundo de Porto, Portugal, que luego se sienta en el cordón a comer su chow fan.

En la esquina de Mendoza suenan tambores, la gente se agrupa: es una de las tantas danzas del dragón que a lo largo de los festejos recorrerán las calles del barrio e ingresarán a los comercios para espantar a los malos espíritus. De vuelta en la plaza, algunos aprovechan para vestirse con ropas típicas chinas y sacarse fotos, mientras otros participan de la muestra de la ceremonia del té, organizada por Angela Chung, del Instituto Medicina Tradicional China.

Entrada la tarde, la atención se centra sobre el gran escenario, donde el Maestro Liu Ming hace una demostración de taichí, la cantante de ópera Mónica Chao canta melodías típicas chinas y donde pasarán distintos bailes tradicionales, en su mayoría realizados por una gran cantidad de jóvenes de la colectividad. Caminar se vuelve difícil, la zona es invadida por una multitud.

Vuelvo a pasar por el stand de Wu y noto que tenía razón, no solo su stand es uno de los más visitados sino que también logró llamar la atención de medios nacionales.

Mañana continúa el festejo. Llegó el año nuevo, puede ser una gran oportunidad…

Texto: Gabriel Costa
Fotos: Melissa Kuris y Gabriel Costa