Joven embajador de la cocina italiana

Joven embajador de la cocina italiana

Texto: Noelia Serra

Alberto Giordano nació en Milán (Italia) y a los 24 años decidió viajar a la Argentina para comenzar un proyecto gastronómico que lo llenaría de satisfacciones y que se transformaría en IKE MILANO, un restaurant donde los platos trasmiten fielmente el maravilloso sabor de la comida italiana.

Conventillo Babel tuvo el agrado de sentarse a la mesa con Alberto y preguntarle, con curiosidad, ¿Por qué elegiste Argentina? “Elegí Argentina porque parte de mis raíces están vinculadas a este país. Mis tíos abuelos vinieron escapándose de la guerra  y luego, en el año 1975 y 1980, volvieron a Italia para estar con su familia. Siempre me quedé pensando en el hilo conductor entre Argentina e Italia. Además, soy hincha del Nápoli, Maradonna, tantas cosas. Vine de vacaciones dos veces y me gustó mucho. Existe una colectividad italiana muy grande, que era más fácil para mí hacer esto acá que en Alemania, en Perú, o en los Estados Unidos. Italia y Argentina son muy similares, tenemos la amistad, el código de la familia, los abuelos, nosotros hacemos el domingo la pasta, acá hacen el domingo el asado. No sé en cuántos lugares del mundo existe esa cabeza, esta actitud. Argentina además es una linda prueba, si tendría que hacerlo de vuelta, lo haría tres veces,  porque me enseñó mucho.

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Con todos estos puntos en común entre Argentina e Italia, ¿sentís que te adaptaste rápido? “Rápido no, costó. Al principio se me hacía difícil entender a los proveedores que me fallaban o los cambios en los precios. En Italia tenemos miedo de subir los precios. Mi papá, que también tiene un restaurant, aumenta veinte centavos de Euro el café y la gente le dice “Mario, ¿por qué subiste el café? Acá es distinto, es otra realidad. A mí la gente me dice Tano, tranquilo, es así, acá tenemos la inflación”. Después de tres o cuatro meses, empecé a entender qué era la inflación, algo que allá no existe. Yo estudié Economía y sé de qué se trata la inflación, pero recién cuando la vivís la entendés. Un papelito para estudiarlo es distinto a la realidad.

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¿Entonces la vocación por la cocina la heredaste de tus padres? Sí, viene por ese lado. El restaurant de mi papá el año que viene cumple 40 años. Es un restaurant familiar, en el que yo también trabajaba. Mi mamá  supervisa todo, mi papá está afuera con los clientes. Eso me ayudó a no arrancar de cero. Por ejemplo, Giuseppe, que es el cheff principal, trabajaba con mi papá y vino conmigo a Argentina. Él estuvo acá tres años y los cocineros aprendieron muchísimo de él.

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Con una sonrisa, Alberto nos cuenta lo importante que fue su familia para concretar este proyecto llamado IKE MILANO. Dice que ahora se siente como en casa, feliz y que está rodeado de gente muy cálida, como una segunda familia.

Hablando de la familia, ¿Hay alguna receta de las que haces acá que te conectan más con tu pueblo, con tu infancia?

La mayoría de nuestros platos son de la especialidad mediterránea, mucho tomate cherry, ajo, albaca, pescado. La masa de la pasta, por ejemplo, es la receta de mi abuela. También algunos antipasti, como la polenta, o una zuppeta de mejillón con puré de poroto,  que cuando lo voy a dar la gente me dice “qué locura este plato”.  Pero yo creo que la cocina es creatividad, Italia fue un pueblo que tenía hambre y tenía que arreglárselas.

¿Percibís que hay diferencias entre la gastronomía italiana en Italia y la gastronomía italiana en argentina?

Sí, un montón. Por ejemplo, en la cocción de la pasta. Yo al principio la sacaba siempre al dente, pero luego aprendí que tengo que preguntar cómo quieren la pasta. En Italia nadie pregunta cómo querés la pasta, siempre sale al dente. Otro ejemplo, si llevas unos fettuccine con fruto de mar, en Italia no te llevan el queso a la mesa, acá sí. Si en Italia pedís queso, te echan. Yo tengo un montón de clientes que me dicen “tano, yo como como quiero yo, vos comé como quieras” y yo le contesto con chiste “listo, basta que pagues la cuenta”.

ike plato

Entre risas, chistes y un manejo muy fluído del idioma, Alberto se brinda con toda su calidez y simpatía, que es esa misma actitud con la que se percibe que dirige el restaurant. “Por suerte logramos un gran equipo de trabajo, hace ya tres años que estamos juntos.”

Es evidente que el público de IKE MILANO, compuesto por italianos nativos, argentinos e incluso famosos, se sienten atraídos por la buena comida y la buena atención “Es lindo que el cliente sepa que es bueno antes de que arranque a comer porque le hablaron bien. Es un plus.”

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