La fiesta del Sol: el gran legado de la cultura Inca

La fiesta del Sol: el gran legado de la cultura Inca

Texto: Lesly Leiva
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La fiesta del Sol nació en Cusco, Perú en la década de 1430 d.C. como un homenaje realizado por el pueblo Inca a su padre, el Sol, para pedirle su vuelta en el solsticio de invierno, el cual marca el año nuevo año andino.

Esta festividad, también conocida como Inti Raymi por su nombre en quechua, iniciaba a mitad de junio con ayuno, sacrificios de animales, ofrendas al sol y abstinencia sexual. Al finalizar la ceremonia, se repartía entre todos los asistentes chicha para seguir por 15 días más la celebración.

Después de la conquista española, este ritual se prohibió por considerarse pagano. Sin embargo, hace más de 70 años renació como una ceremonia de interés turístico.

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En la actualidad, los indígenas que viven en países andinos como Argentina, Perú, Bolivia, Ecuador, Colombia y Chile son los que continúan celebrando esta fiesta como un homenaje a sus antepasados incas.

En la Argentina, este ritual se realiza en Fuerte Quemado, provincia de Catamarca, que en tiempos del imperio inca funcionaba como una sede administrativa y productiva de chica e hilado.

Cada 21 de junio, el pueblo es visitado por un gran número de turistas que quieren experimentar la esencia de esta celebración indígena. Los bailes, cantos y representaciones en homenaje al Sol, además de los puestos artesanales y gastronómicos, hacen de esta festividad una oportunidad única para reencontrarse con el valioso legado del Imperio Inca en nuestro país.