La leyenda de "El Dorado"

La leyenda de “El Dorado”

Texto: Lesly Leiva
Foto

La leyenda de El Dorado surgió en la laguna de Guatavita, ubicada a unas horas de Bogotá, Colombia, la cual en un principio fue el centro de adoración de una deidad que se manifestaba en forma de dragón o culebra. Años después, el cacique acusó a su esposa de infidelidad y ella se arrojó a la laguna junto a su hijo, lo que dio paso a la instauración de un rito en el que todo gobernante debía cubrirse en polvo de oro y llegar en balsa hasta el medio de la laguna para lanzar ofrendas de oro al agua.

Para la época de la conquista española, la leyenda de El Dorado llegó a oídos del explorador Sebastián de Belalcázar, quien se encontraba en Ecuador y decidió ir en busca del oro. Luego se corrió la voz entre los españoles que estaban en Ecuador y el lugar empezó a ser llamado la provincia de El Dorado.

A raíz del rumor de que había oro y esmeraldas en el fondo del agua, se realizaron más de tres desagües de la laguna de Guatavita, pero en ella solo se encontraron algunas piezas de valor aunque ninguna de la magnitud que buscaban los ambiciosos exploradores.

Entre las piezas que se rescataron, en 1969 se encontró una balsa en oro elaborada por la cultura muisca, la población indígena que habitaba el altiplano cundiboyasense durante la conquista.

Fuente: http://2.bp.blogspot.com

Fuente: http://2.bp.blogspot.com

Esta balsa representa la leyenda de El dorado, que aun hoy sigue presente en la memoria de ese país como un valioso legado de la cultura indígena.