La sencilla receta danesa para la felicidad

La sencilla receta danesa para la felicidad

Texto: Manuel Migoya

Foto: Facebook Embajada de Dinamarca en Argentina

La lluvia arremete contra el tejado como lo hace gran parte del año, afuera el frío y la humedad proveniente del mar invitan a buscar refugio. Adentro, hipnotizadoras llamas danzan y crepitan en  un robusto hogar, bañando la estancia con su caprichosa luz. Un mullido sillón, un libro en su apoyabrazos izquierdo y una humeante tasa de café sentada en la mesa ratona se ofrecen como compañía y anticipan un momento hygge.

Esta pequeña palabra danesa sin traducción literal al español es para muchos la principal causa de que Dinamarca haya sido reconocida como el país más feliz del mundo por World Happiness Report en el año 2013.

Surgido de una palabra noruega que significa “bienestar” el término ha ido ganando terreno en la cultura danesa hasta ser hoy una marca registrada del país nórdico. Se lo asocia con palabras como intimidad, seguridad, abrigo, simpleza o familiaridad. Y en parte es todo esto y un poco más.

Es hygge disfrutar de un café y un buen libro sentado al lado de un cálido fuego. Pero no hace falta tanto. Es hygge también prender una vela aromática en la oficina, preparar un té, recibir una visita en el hogar o pasar un momento agradable mirando televisión con un familiar.

Estas actividades tan ordinarias y cotidianas son susceptibles de transformarse en hygge. ¿Cómo? El secreto reside en hacer de ellas pequeños rituales personales cargados de significancia, belleza y unicidad. Hygge es estar consciente de aquel momento, simple o extraordinario, que nos da felicidad. Algo muy similar al concepto de Mindfulness.

El arte de celebrar y disfrutar lo cotidiano mediante pequeños rituales personales alcanza tanto las actividades íntimas como las grupales. Hygge es ese momento a solas, pero también hay hygge en una reunión o una fiesta. Incluso existe el adjetivo “hyggeligt”, usado para cumplimentar a los anfitriones que supieron brindar una velada agradable.

Es por esto que no resulta extraño que miles de personas en todo el mundo hayan adoptado esta sana costumbre. Y, por supuesto, Buenos Aires, ciudad cosmopolita y tercer destino de emigración danesa después de Estados Unidos y Australia, no puede ser la excepción. Un 25 de mayo con locro, pastelitos y familia es hygge, como así también un domingo de tango, fútbol y amistades. El truco y el mate, el barrio y el tango. Nuestra cultura tiene, como todas, inmensa cantidad de pequeños rituales esperando que de ellos se haga un poco de hygge, se los viva con conciencia. Al fin y al cabo, parece cosa sencilla.