Un puente de luz sobre el Río de la Plata

Un puente de luz sobre el Río de la Plata

Texto:
Manuel Migoya
Fotos:
Fotos Palacio Barolo
Foto Palacio Salvo

Las Columnas de Hércules marcaron durante siglos el fin del mundo para los europeos. Lo que hoy conocemos como el Peñón de Gibraltar y el Monte Hacho -o el monte Musa, dependiendo de la versión- simbolizaron para aquellas civilizaciones la entrada al Mediterráneo y la puerta hacia lo desconocido.

Del mismo modo, en el siglo XX y al otro lado del océano, un arquitecto migrante diseñó dos imponentes edificios que debían hacer de puerta al nuevo mundo. A cada orilla del Río de la Plata, uno en Buenos Aires y el otro en Montevideo, las cúpulas de ambos debían unirse por un “puente de luz” que serviría como señal de llegada para los inmigrantes que llegaban de a millones.

Palacio Barolo, Buenos Aires

El primero en ser construido fue el Palacio Barolo, famosamente inspirado en la divina comedia. Fue inaugurado en 1923 por pedido el empresario migrante de origen piamontés, Luis Barolo, y diseñado por Mario Palanti, arquitecto italiano que dejó su huella por toda la Ciudad.

Palacio Barolo, Buenos Aires

Originalmente fue pensado como un edificio de rentas que además debía alojar los restos de Dante Alighieri, escritor de la Divina Comedia. Es que ante la amenaza de una nueva guerra que cernía sobre Europa, tanto Barolo como Palanti, ambos admiradores del autor, quisieron traer sus restos a América para resguardarlos de la destrucción. Si bien esto no pudo ser, el edificio ubicado en Avenida de Mayo 1370 será siempre uno de los más grandes homenajes a Dante.

Mitos y leyendas

La historia del Palacio Barolo está rodeada de misterios, de leyendas de logias, de espionaje y toda suerte de rumores. Los vecinos porteños contemporáneos a su inauguración aseguraban que el edificio estaba torcido e iba a derrumbarse, por lo que evitaban esa vereda de la avenida. Además, algunas de las oficinas están actualmente ocupada por la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), aunque se rumorea que casi todo el edificio les pertenece.

Una imagen desde el Palacio Barolo.

Quizás la leyenda más interesante es la que relata que su arquitecto ideó el edificio, y su gemelo en Montevideo, con la idea de formar un “puente de luz” entre los faros apostados en sus cúpulas. Sin embargo, un error de diseño se lo impidió. Es que por la curvatura de la tierra, incluso con los potentes faros utilizados en ambas cúpulas e importados de Europa, quedan aproximadamente 40km sin cubrir de los 200 que separan ambas Columnas.

Los detalles de su arquitectura, su relación con la Divina Comedia e historia están al alcance de vecinos y turistas en las visitas guiadas que se organizan.

Palacio Salvo, Montevideo

La capital de Uruguay cuenta con el Palacio Salvo, inaugurado en 1928. Diseñado por Palanti, fue financiado por los hermanos Ángel, José y Lorenzo Salvo. También de estilo ecléctico y también inspirado en la obra de Dante, es una de las postales más representativas de la capital charrúa.

Palacio Salvo, Montevideo

Y no le falta historia. Amén de su cuota de mitos, leyendas y rumores, fue partícipe privilegiado del devenir rioplatense. Incluso el suelo donde se asienta da que hablar. En 1916, en el café La Giralda que antes ocupaba el predio, Roberto Firpo tocó por primera vez La Cumparsita, hoy himno popular de Uruguay.

También cuenta con visitas guiadas en las que interiorizarse con su rica historia además de alojar a sus pies al Museo del Tango, donde se celebra la historia del género musical que marcó la cultura de dos naciones.