Patsy Farrell, la vida transcurre en el colegio Santa Brígida

Patsy Farrell, la vida transcurre en el colegio Santa Brígida

Texto y foto: Gabriel Costa

“La mayoría de las mujeres con descendencia irlandesa vinimos acá, es nuestra casa”, cuenta Patricia Gaudino Farrell sobre el colegio Santa Brígida. Luego asoma su estrecho vínculo con la colectividad: “Algunas, hasta aprendimos castellano en estas aulas”.

Patsy, como se presenta y realmente la conoce su gente, es profesora superior de inglés y siempre se desempeñó en materias especiales de la lengua anglosajona: dio cultura irlandesa, teatro y actualmente enseña el idioma a través de la informática. Pero su vínculo con la institución educativa y la colectividad irlandesa en general viene de antaño y se extiende en otros ámbitos.

“Estoy ligada al Santa Brígida desde mis ancestros; todas las mujeres de mi familia, por parte de mi mamá, vinieron acá: tías abuela, tías, bisabuelas, mi mamá y yo, que estuve pupila”, explica Patsy en charla con El Conventillo, y agrega que esta situación era lo tradicional en su comunidad ya que la mayoría de las descendientes mujeres vivían en el campo, en distintas provincias, y se acercaban al colegio por el objetivo que perseguía la institución: formar niñas en la fe católica, que se puedan auto realizar y sirvan a la comunidad.

El colegio

El reloj marca el mediodía y sobre la puerta de la institución, Avenida Gaona 2068, ahí al lado de Plaza Irlanda, Caballito, se cruzan alumnos y docentes que entran y salen, también aparecen algunos padres que llegan apurados/atrasados a buscar a sus hijos.

En la actualidad, al Santa Brígida asisten más de 1000 alumnos (secundario incluido). ¿Descendientes? “Seremos menos de 10, contando ex alumnos”, dice Patsy algo nostálgica. “Yo egresé en 1978 -agrega-, hasta ese momento la mayoría pertenecíamos a la colectividad irlandesa. A partir de los ´80, se abrió a la comunidad en general.”

La charla avanza amena, en ocasiones aparecen palabras en una inmejorable pronunciation. “¿Sabés inglés?”, verifica, y sigue a paso ligero. Patsy también mezcla recuerdos propios y familiares, historia y actualidad. Sabe de lo que habla, lo conoce de primera mano y contagia ansias de conocer: “¿Sabías que Guillermo Brown, padre de la Armada Argentina, era irlandés? Además era el mejor amigo del Padre Domingo Antonio Fahy. Los restos de ambos descansan, uno al lado del otro, en el cementerio de la Recoleta”.

El mencionado Padre arribó en 1843 desde Irlanda para ayudar a todos los inmigrantes de aquel país que iban llegando a la Argentina, y centró su atención en los más pequeños, especialmente en las niñas, para las que construyó un Hospital y un Colegio. “Muchas quedaron huérfanas porque sus padres morían en los barcos, entonces Fahy las ayudó junto a las Sisters of Mercy”, cuenta Patsy.

Capilla Sta. Brígida en 1911, plena construccion (foto suministrada por Patsy)

Capilla Sta. Brígida en 1911, plena construccion (foto suministrada por Patsy)

Las hermanas de la misericordia no tenían una vida de convento cerrado, por lo que fueron duramente criticadas en la época que transcurría. Estuvieron desde 1902 hasta 1979, desde entonces se dedican a atender a mujeres víctimas de violencia de género en San Cayetano, Formosa y Moreno.

Antes de su muerte en 1871 a raíz de un brote de fiebre amarilla, Fahy proyectó su sueño en otros Padres, entre ellos Monseñor Dillon, quien luego crearía la Asociación Católica Irlandesa. La institución luego vendió el lugar donde se encontraba la Capilla y el Hospital, y se mudaron a la actual ubicación de Santa Brígida, que quedó inaugurado el 19 de marzo de 1899.

Educación y nuevas generaciones

Orfanato Irlandés fue el primer nombre del Santa Brígida, donde a las alumnas se las preparaba para que sean institutrices. La educación oficial sería incorporada muchos años después.

“En la época de mi mamá, que vino en los ´40, apenas se llegaba a 6º grado, y tampoco se correspondía las edades con los grados porque muchos venían del campo”, cuenta Patsy. Una vez concluido el período, se dictaban 3 años de comercial english para que las alumnas tuvieran un conocimiento de taquigrafía en inglés y egresaran como perfectas candidatas a secretarias.

En la década siguiente se oficializó el secundario y la primera promoción, en 1962, se graduó con el título de perito mercantil. En la actualidad, el colegio tiene incorporado el bachillerato internacional, en ocasiones llegan profesores desde Irlanda y hasta se realizan intercambio de estudiantes.

Las familias de los estudiantes tienen una activa participación en la vida académica y solidaria. En los ´70 se formó la Comisión de Padres de Familia, que continúa hasta la actualidad. Allí se trabaja la veta intelectual y también la de ayuda social a través de ferias de universidades, se realizan acciones de caridad para los más necesitados, entre otras acciones.

Frente actual del colegio St.a Brígida

Frente actual del colegio St.a Brígida

A pesar de la gran cantidad de alumnos y la poca descendencia irlandesa, en el Santa Brígida mantienen la cultura original a través de festejos tradicionales, como en San Patricio, donde los chicos participan, se disfrazan. En octubre, en tanto, celebra Santa Brígida destacando con una medalla al más solidario del grado.

Verde esperanza

“La mayoría de nuestros ancestros escapó de la hambruna, allá por 1800, hacia EEUU, Australia y algunos hacia aquí, desde donde se alentaba el ingreso de inmigrantes. Llegaron 500 aproximadamente y ahora somos más de un millón”, cuenta Patsy. ¿Dónde se concentran? “Vas a cruzarte uno en cualquier parte del país, y siempre que te encontrás con uno, terminás siendo pariente porque todos estamos ligados”, agrega.

En relación a los tradicionales festejos que se aprecian por la ciudad durante el 17 de marzo por San Patricio, es categórica: “Hay una ignorancia terrible. La fecha es una celebración religiosa y familiar. Sí, tomamos cerveza, pero no es el descontrol que se ve por la televisión”.

Patio interior del colegio Santa Brígida

Patio interior del colegio Santa Brígida

Patsy marca una particularidad en cuanto a las nuevas generaciones: “Irlanda siempre fue muy pobre, pero cuando se abrió a la comunidad europea, cambió mucho. Ahora una gran cantidad de jóvenes desea viajar para trabajar allá porque se puso de pie”. Luego, agrega: “Nos queda una gran esperanza verde, con la suerte de irlandés, que siempre hay una salida, para que nosotros los argentinos salgamos adelante”.

Cada palabra asoma natural, alegre, son vivencias, la vida misma. “Mi mamá vino como ex alumna al colegio ya embarazada de mi, así se puede decir que vengo desde no haber nacido. Esta es mi casa, terminé el secundario y seguí como profesora… a veces sueño que estoy acá”, revela.

En el fondo de esos ojos clarísimos aparece un anhelo guardado: Patsy todavía no conoce Irlanda. “Yo soy 3º generación, pero me llegó muy directo lo irlandés. Mi bisabuelo, que murió a los 104 años, me describía todo, fue muy vivencial lo mío. Pero estoy segura que algún día viajaré”.

Sabías que..

En 1999 se publicó el libro “Nuestros años en Santa Brígida”, donde Patsy recopiló toda la información suministrada por ex alumnas. Fue editado por la Asociación Católica Irlandesa, en el marco de los 100 años del colegio.

En 2009 se publicó “La Asociación Católica Irlandesa y los irlandeses en Argentina”, un libro que reune toda la historia de la institución. No está a la venta.

Según una poesía-cancion, San Patricio nació a las 00 horas, entre el 8 y el 9 de marzo. Como había dos facciones que se peleaban por el día de su nacimiento, un sacerdote arregló el asunto sumando el 8 y el 9, motivo por el cual el 17 de marzo es el día del festejo.

Cross and Shamrock es un un grupo que todavía en la actualidad existe y se encarga de juntar personas de la colectividad.

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