Poemas migrantes (2)

Poemas migrantes (2)

Texto: Manuel Migoya
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La semana pasada dimos a conocer las actividades que se realizan en la Casa del Migrante de Saltillo, en México, entre ellas ayuda humanitaria, consejo legal, contención psicológica y charlas y capacitaciones a los migrantes. Sin embargo, nos detuvimos en su taller de escritura, donde los participantes comparten sus propias vivencias en versos.

A continuación, ofrecemos la segunda selección de algunos poemas publicados en el marco del taller.

EL MIGRANTE DE TIERRA LEJANA

El migrante de tierra lejana camina andante y perseverante hacía una tierra distante y añorada.
Tiene la esperanza de algún día llegar sano a la tierra prometida que cambiara su destino, un migrante lejano.

Cada migrante sufre la nostalgia de dejar a su familia,
no importa cuántas lágrimas, penas y sufrimiento pase en su camino
el migrante seguirá adelante con la frente en alto sin perder el horizonte de su destino.

El norte es su esperanza para cambiar su vida,
Jesucristo ilumina su camino
el migrante lejano llegará a su destino.

Fernando. Nicaragua.

* * *

Era un 19 de abril, lo recuerdo bien, eran las nueve de la mañana.
Dejé a mi madre en un mar de lágrimas y a mis dos hermanas.
Mientras salía de la casa una de ellas se colgó en mis brazos mientras mi corazón se quebraba en mil pedazos.

Nos vemos con el coyote, llegando a la frontera migración nos detiene y es el principio de la corrupción del viaje, nos quitan todo.
Seguimos.
Llegamos a la casa del emigrante, gran alivio.
Es similar a nuestra casa, nos dieron comida, saciaron nuestra sed y nos brindaron donde dormir.
Que cosas tan lindas suceden en medio de la oscuridad.

Las personas que nos acompañaron en la casa, reciban bendiciones por brindarles un lugar a los que necesitan.
No solo de pan vive el hombre también de la palabra de Dios.

Rosa Marily Velásquez.

* * *

SI TÚ SUPIERAS

Si tú supieras lo difícil que es caminar por este sendero
estar lejos de mi patria y de mi gente amada
no me perseguirías, me abrazarías y en mi llanto me acompañarías.

Si tú supieras
lo difícil que es sentirse solo mientras duermes en las vías
me dirías: lo siento mucho estoy contigo, seré tu amigo,
soy un solitario y para ti un extraño.

Tengo derecho de luchar por mi vida donde quiera porque al igual que tu
soy un ser humano.

Si Dios nos dijo: ámense como hermanos, que entre ustedes no exista división.
Si tú supieras de mí…

Si pudiera, cambiaría las fronteras y fuéramos libres para cruzar.

Junior.

* * *

Entre lágrimas y abrazos es difícil olvidar a mi viejecita que en mi casa tuve que dejar.
Aquel veintidós de marzo, no se olvidará
el viaje pareciera un cuento de nunca acabar.

Recuerdo aquella noche, lluvia y frio viajando en el tren, una pesadilla.
Hice una fogata, da algo de calor.
Extraño mi querido lugarcito, El Salvador, lo recuerdo con mucho amor.
Patria, patria que me ha dado amor, me reconforta el anhelo de volver a verte
sin embargo, tengo que huir de la muerte.

Luis Ángel Orellana Esquivel. El Salvador