Eric Brown: profesor de inglés durante el día, músico de noche

Eric Brown: profesor de inglés durante el día, músico de noche

Texto: Melissa Kuris

Nacido en Estados Unidos, de padre estadounidense y madre alemana, Eric Brown siempre se entusiasmó por la idea de conocer el mundo. Durante sus años universitarios vivió un semestre en Alemania y, tras finalizar sus estudios, se estableció por un año en Francia. “Siempre me sentía mejor en un lugar donde fuera extranjero. Me siento mejor afuera —cuenta—. Me gusta estar en una atmosfera que es más social”.

Cuando Eric visitó Argentina por primera vez, se enamoró del país. Aunque regresó a su tierra natal a los seis meses, siempre mantuvo un cariño especial por esta patria que —dos años después de conocerla— adoptó como nuevo hogar. Nunca dejando sus pasiones de lado, aprovechó la cultural Ciudad de Buenos Aires para desarrollar su formación en música.

Bajista y guitarrista de la banda de indie rock “Hermanos Mackenzie” y cantante de la banda de country “Buck Hunter’s PorkRoll Prophecy”, combinó en el día a día su talento musical con una profesión que para él surgió como natural. Profesor de inglés de día y músico de noche, Conventillo Babel conversó con él. Le presentamos a continuación, la vida de un artista que —con su acento norteamericano y su vocabulario bien argentino— no se cansa de aprender, innovar y actuar.

¿Cómo surgió la oportunidad de dar clases de inglés?
La primera vez que enseñé inglés fue cuando viví en Francia. Trabajaba en un instituto de idiomas bastante prestigioso. En la universidad estudié alemán, cosa que me ayudó muchísimo en el laburo y posteriormente estudié francés. Me parece que después de aprender dos idiomas ya entendés cómo funciona y varias maneras de incorporarlo. Así que básicamente inventé mi propio estilo de enseñar, tomé de lo que me enseñaron en el instituto y mezclé sus ideas con lo que percibo. Cuando llegué acá, mi amigo —también es profesor de inglés— me pasaba los alumnos que no quería. Para arrancar fue buenísimo. Nunca hice ninguna publicidad, acá todo es boca a boca.

¿Cuál fue tu primer acercamiento formal a la música?
Mi papá es músico y nos obligaba a estar en la banda de la escuela a mi hermano y a mí. La banda de la escuela es lo más anti-cool que podés hacer. Para nosotros era como una vergüenza tocar ahí, pero así fue que empecé con la trompeta, luego el trombón y el bombardino. Después un amigo mío se compró una guitarra y me gustó, así que hice clases de guitarra unos meses con un profesor, pero él tocaba heavy metal y yo estaba más interesado en el grunge, así que no aprendí bien.

¿Cómo ingresaste a Hermanos Mackenzie?
Mi amigo, el que vivía acá, conocía a Nacho, uno de los fundadores de la banda, que vivía en Martínez y tenía pileta. Yo llegué a Argentina en verano, entonces íbamos allá varias veces. Y una de esas veces llevé mi saxo. Nosotros íbamos allá, tocábamos. Y después ellos me invitaron a tocar en los ensayos. Pensaba aparecer como invitado en un recital, pero un día me dijeron que ya era parte de la banda. En ese momento la banda estaba con varios instrumentos diferentes y yo tocaba el saxo, el banjo, la guitarra, el bajo… Así que yo aportaba eso. Tocaba varios instrumentos, por ahí no muy bien, pero tocaba. Así arrancó. Y ahora somos una banda de rock.

¿Cómo fue el proceso de creación de Marea, su último disco?
Fue muy diferente de Siamés, el anterior. Siamés era básicamente Nacho, que hizo todo. Marea fue diferente porque los cinco integrantes aportamos cosas. Cada persona tiene ideas diferentes y voilà, tenemos una canción. La mayoría de las canciones son de base muy simple. Pero lo bueno de eso es que te deja mucho espacio para desarrollar varias ideas. Eso es lo bueno de la banda, componer de esa manera. Este disco fue mucho más de todos.

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Eric Brown conversó con Conventillo Babel.

¿Estás trabajando en algún otro proyecto individual?
Tengo mi propia banda, Buck Hunter’s PorkRoll Prophecy, es satírica de country, bluegrass. Compongo la música y la letra desde el punto de vista de un Redneck, un campesino ignorante, agresivo, alcohólico, incestuoso… el estereotipo es así y mi personaje es ese. Me parece más fácil tener un personaje y componer canciones para él en vez de componer canciones para mí. Me sale de otra manera. Es más fácil ser honesto detrás de un personaje.

¿Cómo surgió la idea de ese personaje?
Lo inventé en la universidad hace unos 15 años, pero era como una idea nada más. Entonces compuse unas canciones y tuve la banda en Estados Unidos, en Filadelfia, por 6 años. Pero no era nada muy desarrollado. Éramos yo, mi hermano que tocaba el banjo y nuestro amigo que tocaba la harmónica. Pero era más para juntarnos una vez por semana, tomar y tocar música. Cuando vine acá vivía con mi amigo yanqui que toca música country y su amigo. Y los dos se coparon con la idea. Recién terminamos el disco. Duró tres años, soy muy colgado. Es un disco internacional: grabé a mi hermano y a mi amigo que toca harmónica en Estados Unidos. Cada canción tiene personas diferentes. Fue mucho trabajo y finalmente está terminado.

¿Cuáles son tus perspectivas para el futuro de Hermanos Mackenzie y Buck Hunter?
Con Hermanos Mackenzie estamos en plan esperar hasta marzo. Probablemente seguiremos presentando Marea porque casi no lo hicimos. Seguramente vamos a volver a componer, pero todavía no hay nada definido. La banda está evolucionando también y eso es bueno. Para Buck Hunter… no sé. Es una idea re vieja, pero me gusta eso de hacer medio actuación medio humor. Y esa es una buena vía para hacerlo. Pero soy tan colgado que la banda ya me dejó, tengo que convencer a otras personas. Por ahora somos Jonah y yo. Vamos a tocar así y voy a intentar conseguir bajista y si otra persona quiere sumarse, buenísimo. Si a la gente le gusta el disco por ahí sigamos. Me pongo las pilas. Pero si no, me compré un acordeón y quiero explorarlo. Me encanta, es una banda entera en un cajón que vibra contra tu cuerpo. Es una muy buena sensación.