Seducción color rosa

Texto: Melissa Kuris

En el folklore brasilero habitan varias y diferentes criaturas que protegen, seducen y engañan tanto a hombres como mujeres. Pero cuando de seducir se trata, los relatos más famosos son aquellos sobre el boto cor-de-rosa.

El boto, un animal similar al delfín que habita los ríos amazónicos, ganó muchas menciones en el folklore a lo largo del tiempo. Salvador de náufragos y amigos de pescadores, era más que nada un seductor innato.

Cuenta la leyenda que en las noches de festejo de las festas juninas, a las orillas del río Amazonas, el boto cor-de-rosa emerge del agua en la forma de un elegante y lindo joven vestido galantemente y con un sombrero en la cabeza para ocultar el espiráculo tan necesario para su supervivencia.

El boto recorre fiesta tras fiesta, comiendo, bebiendo y bailando con las más lindas mujeres que allí se encuentran, conquistando a sus víctimas, convenciéndolas de acompañarlo al río para una caminata. Y es en esa romántica escapada donde embaraza a la inocente que aceptó hacerle compañía y regresa al fondo del mar, esperando el siguiente festejo para volver a la superficie a una nueva fiesta y al caluroso abrazo de cualquier otra mujer. La joven, abandonada, retorna a su poblado sola y teniendo que hacerse cargo del fruto de la ingenuidad que la llevó ante su amante marino.

Es hasta el día de hoy que cuando no se conoce el padre de un hijo o se quiere justificar un nacimiento fuera de matrimonio, es normal escuchar que ese chico es un hijo del boto.