Un viaje a la mitad del mundo

Un viaje a la mitad del mundo

Texto: Melissa Kuris
Foto: Aeropuerto Ecológico Galápagos / Corporación América

No son pocas las veces en que una persona se detiene frente a un paisaje admirable y, entre suspiros, reconoce la magia que envuelve el lugar. Por los diferentes rincones del mundo se encuentran lugares cuya magnificencia puede conmover incluso al más apático y cuya belleza se preserva de innumerables y creativas formas. En América, la más impresionante aparece en la forma de un aeropuerto, en un archipiélago ubicado muy cerca de la mitad del mundo.

Las Islas Galápagos (oficialmente archipiélago de Colón), es un conjunto de 13 islas que conforman una provincia de Ecuador denominada como Región Insular. Conocidas mundialmente como las “Islas Encantadas”, hacen honor al nombre con una flora y fauna únicas en prácticamente su totalidad.

Con sus animales fantásticos que corren, nadan y vuelan por entremedio de una botánica tan diversa y exquisita, era necesario un método de hacerlo visible a los turistas sin perjudicar a ese hábitat que en 1979 fue declarado como Patrimonio Natural de la Humanidad por la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) y como Reserva de la Biósfera en 1985.

Fuente: surtrek.org

Fuente: surtrek.org

La solución a esa disyuntiva apareció de la mano de John Martin Evans, quien construyó en las islas un aeropuerto que no solo no afectará el medio ambiente, sino que se nutrirá de este. El Aeropuerto Seymour, ubicado en la Isla Baltra, funciona completamente con energía renovable solar y eólica, y utiliza la ventilación natural del lugar en vez de aires acondicionados. Además, cuenta con su propia planta desalinizadora que capta el agua del mar, la trata y una vez utilizada la recolecta para tratarla nuevamente y así evitar generar agua residual.

Los materiales utilizados en su construcción también fueron cuidadosamente seleccionados pensando en el cuidado del medio ambiente en el que estaría asentado: se utilizaron, entre otras cosas, maderas y metales reciclados, piedra volcánica como revestimiento e incluso piezas de mobiliario con certificaciones ambientales.

Por todos sus logro, el Consejo de la Construcción Sustentable de Estados Unidos (USGBC) le otorgó la certificación LEED Gold (Leadership in Energy & Environmental Design), haciendo del Aeropuerto de las Islas Galápagos el primero en obtenerla y convirtiéndolo, oficialmente, en el primer aeropuerto ecológico del mundo.