Vayamos al grano

Vayamos al grano

Texto y fotos: Melissa Kuris

“¡Acá servimos café!”, reza un cartel que adorna las puertas de vidrio de Al Grano Espresso Bar, desafiando al público a que pase e intente contradecirlos. Este café, ubicado casi en la esquina de Virrey Aviles y Estomba, límite entre Colegiales y Villa Ortùzar, fue abierto hace poco más de un año por dos venezolanos que se interesaron en la idea de tener algo propio.

“Nos gustó el tema de abrir un café porque en Venezuela se toma mucho y es un momento para disfrutar en familia o entre amigos”, cuenta Fernanda. Junto a Carlos, su pareja, y su suegra, administran y atienden este acogedor espacio. “Queríamos ofrecer un buen café al mismo tiempo que conservamos esa parte venezolana que es tan nuestra”, explica.

Ambiente caribeño

Calidez en la decoración del café.

Como ellos mismos se encargan de recalcar, si bien el lugar fue creado y es atendido por sus oriundos, no trata de recrear Venezuela al 100% ya que está funcionando en Argentina y la mayoría de sus clientes son de este país. Pero si uno mira con atención, puede notar algunos detalles propios de los inmigrantes que nunca dejan de amar a su nación.

Desde algunas recetas típicas en su menú –como los cachitos, las arepas y la torta tres leches– hasta un libro de Simón Bolívar y un poster minimalista del Cerro Ávila –ubicado al lado de uno de Buenos Aires, representando la unión de estos dos países presentes en la vida de Fernanda y Carlos–, se encuentran varias características cuidadosamente seleccionadas para recordar y compartir su herencia con aquellos clientes que se muestren interesados.

En primera persona

En una charla con Conventillo Babel, revelan los detalles de poder crear algo tan propio tanto de su cultura natal como de la que los recibió de brazos abiertos.

¿Qué idea tenían en mente cuando decidieron crear el café?
Queríamos transmitir un poquito de nuestros orígenes y nuestras costumbres a los argentinos, hacer un intercambio de cultura. Los fines de semana servimos las arepas, que son algo bien venezolano. Allá las arepas se pueden comer a cualquier hora, sería como el equivalente del mate, es algo muy tradicional.

Como transmitir algo de Venezuela…
Servimos a muchos argentinos que les copa y les gustan estas cosas. Y eso a nosotros nos gusta muchísimo porque están conociendo un pedacito de Venezuela que tratamos de tener acá.

Detalles venezolanos-argentinos!

¿Cómo conviven estas dos culturas?
Si bien en algunas difieren, al final tenemos las mismas cosas, estamos en el mismo Continente. Muchos saben que somos venezolanos, entonces cuando vienen estamos hablando de Venezuela o de Argentina. Es una mezcla de dos culturas que tienen cosas iguales y cosas que nos diferencian. Está bueno saber que la otra persona le gusta tus cosas y lo aprecia, lo valora, lo disfruta.

¿Se sienten embajadores de la cultura venezolana?
Tratamos de conservar nuestras raíces y de dónde venimos. Y nos motiva que los venezolanos que vienen y ven lo que hacemos sientan que se puede lograr las cosas. Formamos parte de un aliento para las personas que llegan a este país, para que vean que se pueden lograr las cosas, que no es todo tan complicado para los inmigrantes.

¿Qué puntos en común observan entre ambas culturas?
Que la gente sale y se sienta a tomar un café. Eso en Venezuela también se hace mucho. Eso de que después de comer te quedas en la mesa conversando o te vas al living a tomar un café y a charlar. El café es eso, es hablar, es hacer una sobremesa, y es una cosa que ambas culturas comparten.

¿Cuánto de Venezuela tiene el lugar?
Todo. Es 100% Venezuela. Es que es muy difícil de separar. Es donde naciste, viviste… lo trasladas a todo lo que haces. Tu patria natal es un lugar que nunca puedes olvidar, y se queda en cómo actuas, cómo eres. Acá no solo está en algunas decoraciones, está en cómo atendemos, en cómo los recibimos y en cómo día a día hacemos a Al Grano Espresso Bar.