Vivir en Argentina, añorar los sabores colombianos

Vivir en Argentina, añorar los sabores colombianos

Texto: Noelia Serra
Foto: Kombi Pa´l Norte

El asado, el dulce de leche, las empanadas, son algunos de los alimentos que los argentinos que deciden pasar largos períodos de tiempo en otro país suelen reconocer como los que más extrañan. Pero, ¿cuáles son los equivalentes sabores para un colombiano que decide explorar nuevos horizontes?

Jennifer Aguirre y Heidi Saray, dos estudiantes de posgrado que viven hace un año y medio en Buenos Aires, coinciden en que hay, fundamentalmente, cuatro alimentos de la cocina colombiana de los que cuesta desprenderse y que se añoran en cualquier temporada en el extranjero:

Café: Colombia es el primer productor de café del mundo y su destacada calidad es reconocida en todas las latitudes. Los colombianos disfrutan del mejor café y cuando visitan otro país, su ausencia es uno de los sabores que más les cuesta reemplazar. Muchos de ellos, incluso, optan por consumir otro tipo de infusión, antes que adaptarse a un café de menor calidad.

Harina de maíz precocida: Se trata de una de las principales materias primas de la cocina colombiana. Con ella se preparan platos típicos presentes en  cualquier hogar colombiano, como las arepas, las hallacas y las hallaquitas. Harina PAN (Productos Alimenticios Nacionales) es la marca más instalada comercialmente y es fuertemente añorada por todos los colombianos que viven en el extranjero, ya que no se consigue con facilidad.

Panela: También conocido como raspadura o pioloncillo. Es un alimento que se produce con el jugo de la caña de azúcar, que se cocina a altas temperaturas. De acuerdo a cada región, se vende en panes compactos de forma de prisma, rectangular o redonda y se utiliza para endulzar.

Cuajada con aguapanela: La cuajada es una sustancia grasa que se extrae del suero de la leche y se utiliza para elaborar queso. Se consume habitualmente como postre, ya que se suele acompañar con algún producto dulce, como la aguapanela.

Afortunadamente, con un poco de dedicación, tiempo y algo de dinero, algunos de estos productos pueden conseguirse en sitios de la Ciudad, como el Mercado de Liniers o el Barrio Chino: una oportunidad para extranjeros y nativos de disfrutar la gastronomía colombiana.